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Mostrando entradas de junio, 2011

Contra la violencia de género

Otra tarde igual, me encontraba en el baño desinfectándome las heridas que me habían salido tras la paliza que él me había metido por haber hablado con otro hombre, y eso que el otro hombre era mi jefe, y me obligó a dejar el trabajo.El teléfono sonó desesperadamente y descolgué con miedo mientras cruzaba los dedos para que él no llegase pronto. Era mi madre, me preguntó qué tal estaba y si me había vuelto a pegar; no le podía mentir así que se lo conté obteniendo de ella un “le tienes que dejar ya, no ves que te acabará matando”.Le colgué enfadada, ¿es que nadie se daba cuenta de lo mucho que le quería? No le podía dejar así por así, además el me había dicho que si le dejaba se suicidaría y yo no podría vivir con ese cargo de conciencia.Volví al baño para seguir desinfectándome las heridas y cuando me vi en el espejo me asusté. Tenía un rostro demacrado, ojeras bajo los ojos por lo mal que estaba durmiendo por el miedo que sentía. Cuando me aparté cuidadosamente un mechón de la cara …

Un libro, un café y una sonrisa

Como casi todos los días desde que terminó los exámenes, nada más salir de clase, cogía el coche y se iba a su Starbucks favorito.
Su vida se había vuelto una rutina, siempre hacia lo mismo, así que en cuanto llegaba la dependienta le saludaba con una amable sonrisa y le entregaba su pedido: un Caramel Macchiato y un muffing de chocolate.
Ella le pagaba y, con su pedido, se dirigía a la mesa situada en el fondo del establecimiento, entre la otra puerta del local y el acceso a los baños. No era el mejor lugar de todos, pero a ella le gustaba ya que podía ver a toda la gente que estaba en el mirador de al lado.
Se pasaba allí casi toda la tarde, pero no es que le importase mucho a sus padres ya que solo la veían dos o tres veces al año por su trabajo.

Un día que fue a buscar el libro que se había dejado el día anterior, le tiró el Caramel Macchiato a un chico que iba entrando cuando ella se iba. El desastre fue descomunal, pero consiguió una sonrisa de aquel apuesto joven y no pudo evitar …