Quizás mañana la palabra amor...

Mañana sería el gran día, ya me lo puedo imaginar todo...

Yo le esperaría sentado debajo del árbol donde sellamos por primera vez nuestro amor escondiendo en mi espalda una rosa, su flor favorita.

Pasados los minutos ella vendría por el caminito, tan elegante como solo ella sabe. Seguro que llevaría su vestido amarillo, ese que le regaló su abuela y que tanto le encanta. Para que engañarnos, a mi también y además le queda como un guante.

Sé que en cuanto se diese cuenta de mi presencia empezaría a correr en mi dirección para saltar sobre mis brazos y darme un suave beso que solo ella sabe dar, esos que son mi marca de droga personal. Sé que no podría vivir sin ellos.

Entonces yo le daría la rosa y ella se emocionaría (o eso espero) y me gritaría con su vocecita de niña pequeña que no hacía falta. Luego le llevaría al sitio que más ilusión le hace ir desde pequeña ya que yo con ella iría hasta el fin del mundo y es que, quién sabe, quizás mañana la palabra amor defina mis sentimientos.

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